Del acebuche a un mar de olivos en torno al Mediterráneo

El uso del olivo es ancestral. Parece ser que el acebuche u olivo silvestre forma parte de la flora mediterránea desde el Paleolítico. Sin embargo, el cultivo, que se inició en el Próximo Oriente, se fue extendiendo paulatinamente a todos los países ribereños en un período de tiempo comprendido entre el Neolítico y la Edad del Bronce, aunque no es posible datar con exactitud el comienzo de la explotación olivarera en cada sitio. Al mismo tiempo se expandieron las tecnologías que permitían la producción, el transporte, la conservación y la diversidad de usos del aceite.

En la península Ibérica lo más probable es que fuesen los pueblos colonizadores, fenicios, griegos y cartagineses, los introductores del cultivo. Hay pruebas fehacientes de la utilización del aceite de oliva en tiempos de los íberos.

En el Centro de Interpretación “Museo del Olivo” hay un área dedicada a la historia de este cultivo singular, que permite conocer la evolución del olivar  en sus seis mil quinientos años de historia.